
*Por Bárbara Bilbao (para A.N.T.)
"Las masas revolucionarias en alza nunca perdonan la cobardía y la traición". León Trotsky, 1929
Mariano era de Sarandí. Estudiaba en la UBA, tocaba el teclado y sintió la militancia desde muy pequeño. Con tan solo trece años, comenzaba abrirse su camino en las filas del Partido Obrero. Era lindo Mariano, era lindo porque la lucha corría por sus venas, porque estaba convencido de que había que pelear contra el capitalismo, que había que expropiar a los patrones y combatir codo a codo con los trabajadores. Odiaba la burocracia, esa burocracia que se rió de nosotros y nos arrebató a un compañero en pleno conflicto laboral junto a los tercerizados del Roca. Esa misma burocracia que se sigue riendo de nosotros porque todavía no ha terminado de caer la maldita cúpula que los alberga. No mientan, no silencien, no encubran. La complicidad forma parte de las reglas del juego, y no nos reimos. No nos convence una declaración de apoyo en una conferencia de prensa o en un medio de comunicación. No nos conforma que los autores materiales e intelectuales todavía sigan caminando tranquilos por las calles. ¿Qué hubiera hecho Mariano? No lo conocí personalmente, no he tenido la oportunidad de hablar con él, pero estoy segura que hubiera ido a patear puertas con tal de que se esclarezca el caso de un compañero asesinado por la burocracia sindical de Pedraza. Entonces es así, seguiremos pateando puertas para exigir justicia. A un año de su asesinato, Mariano Ferreyra Presente.


Víctor Martínez, testigo en la causa por la muerte en 1977 del obispo Carlos Ponce de León y de quien no se sabía nada desde la tarde del lunes, apareció hoy, según informó la ministra de Seguridad, Nilda Garré.

